BODAS

Boda en el Hotel Mirador de Gredos. Desde Piedrahita al Barco de Ávila.

JAVIER&MONICA (836)

Últimamente tengo muy muy abandonado el blog. Vamos a ver, si poco a poco, voy dándole algo de vida. Voy a empezar con una de las bodas de esta pasada temporada que más me gustó, quizá por ser muy cerquita de mi pueblo y ya se sabe, la tierriña tira.

Lo pasamos muy bien con Javier y Mónica, además, manejaron muy bien los tiempos y nos dejaron mucho para pasarlo con ellos fotografiándoles en varios de los rincones más chulos de Piedrahita y Barco de Avila. Como el claustro de la Iglesia de Piedrahita, un lugar desconocido hasta entonces para mi, y que me sorprendión muy gratamente, o los jardines del Palacio de los Duques de Alba, también en Piedrahita. Muy descuidado por cierto, pero muy bonitos, se les podría sacar mucho más partido sin duda. Y cómo no, el puente viejo del Barco de Ávila, metidos en el Tormes, a los pies del Castillo de Valdecorneja, un entorno magnífico.

Y para finalizar, saborear los deliciosos manjares del Hotel Blue Sense Ávila Gredos, siempre acogedor con unas vistas del Barco de Ávila excelentes, del Castillo de Valdecorneja y la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción como descables edificios de la ciudad.

Felicidades de nuevo chicos, un placer conoceros y un placer hacer vuestra boda! 😉

www.amvilla.com

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Cuestión de suerte

Cuestión de suerte

Hay veces que como en todo, también en fotografía debemos contar con la dichosa suerte, la suerte de estar ahí, la suerte del momento, la suerte de llevar la cámara, la suerte de…

Hoy os muestro una imagen con la que puedo decir que, en el fondo, tuve suerte, y  la tuve por varios motivos. A priori, nada más ver la foto, podríamos decir que está claro el motivo del porqué de esa suerte, pero no amigos, no fue pillar la carpa al vuelo como pudiérais pensar, eso ya estaba previsto, previsto y premeditado, sólo era cuestión de paciencia y estar preparado para ello en el momento justo, y ahí es donde necesité encomendarme a la santa suerte. Y es que esta foto sin esa magnífica puesta de sol, no sería la misma, pero claro, todos sabemos que el ocaso es el momento del día donde más rápidamente van variando las condiciones de luz, lo que me obligaba a estar variando los parámetros de la cámara casi constantemente, ya que mi fundamental problema era conseguir una velocidad aceptable para poder congelar a mi amiga en vuelo en unas condiciones de luz  que, como en cualquier puesta de sol, son muy pobres, con lo cual, evidentemente, si estoy variando estos parámetros no estoy preparado cuando mi amiga la carpa dé ese magnífico salto en busca de su cena, con lo cual, la suerte de la foto para mí fue ésta, que el momento del salto estaba preparado y en uno de los mejores momentos que dejó esta estupenda puesta de sol 🙂

Espero que el resultado sea de vuestro agrado 😉